sábado, abril 26, 2014

Exclamaciones

Toda una era que vimos pasar,
oh, exclamaciones que no perduran,
que no se exclaman y que no se lanzan,
haciéndonos parecer más aburridos,
haciéndonos perecer más atribulados.

Y por si no fuera poco,
oh, dudas que llegan tarde,
ya habiendo firmado y perdido todo,
siendo el general de la misma muerte,
siendo el general de su propia muerte.

Un cigarro,
otro más
y así dan,
como si fueran caros.

Oh, exclamaciones que siguen perdidas,
que apostaron en la última ruleta,
que no midieron consecuencias,
que ya nada los impresiona.

Una línea,
otra más
y así, duros,
como si corrieran.

Flashback (la piñata)

Si entonces ya no caía nada
la vida tuvo cierta justificación
en dejar de creer en la gravedad.

Mas aún,
demostrando que al vaso sí le quedaban gotas,
y que además quería beberlas,
esa pausa terrorífica
le daba más razón aún.

Al momento en que se imaginaba
recibiendo el nobel refutando
a uno de sus ídolos más antiguos
le cayó el chorro de una manera potente,
dejándolo casi ciego

e intuitivamente dio un golpe a la nada,
rompiendo la piñata
y desatando el furor de los invitados.

Ya era demasiado tarde.

O demasiado temprano.

martes, abril 22, 2014

Del día que llovió

Olvidé que llovía
y que no tenía lucas para un paragua.

Entonces, era el día más brillante
que tenía en meses, tal vez años.

Casi por primera vez
decidí escribir la mejor de mis ideas
en un papel, sin elegancia.

Entonces corrí (como nunca),
por la avenida con la hoja en la mano,
seguro de que triunfaría
y que podría renunciar al fin
a toda mi acostumbrada mediocridad.

Como corría,
y debido a la poca costumbre,
tropecé torpemente
y como la municipalidad
no limpia el alcantarillado
el papel se esfumó rápidamente;
y la mala memoria que me acompaña
como una racha interminable
no me ayudó a re-escribir nada.

Y así fue.

Un sobre

Por eso es que dejamos de escribirnos,
cuadernos habían de sobra,
pero de momentos lo que más teníamos
hoy brilla por su ausencia.

En algún sobre nos mandamos
la motivación que nos quedaba
(que era mucha, podemos decirlo).

Para qué hablar del servicio postal,
otra mierda más.

lunes, marzo 10, 2014

La quebrada

De pie y en la quebrada
hay un humano, quieto,
hay tres perros con ganas de destruír,
hay basura a su alrededor,
la gente que pasa por la carretera no los ve
y tira su basura,
ellos no la eluden, las reciben
y pierden más y más partes.

En este lugar del mundo no hay cuervos
que saquen los pedazos de a poco,
complementando el sufrimiento explícito;
pero hay gente morena que discrimina
a los apellidos indígenas,
sólo porque tienen apellidos españoles,
porque claro, los españoles que llegaron
eran todos unos genios.

Entonces los perros empiezan a correr,
uno se caga de miedo y corre también,
se saca la mierda como cinco veces,
tiene las manos más rojas que el cielo
enrarecido de ese día
e intenta gritar pero no le sale,
corre como nunca,
empieza a recordar los bigotes
y los dientes blancos de los profesores
de educación física y no les guardas cariño,
aunque tampoco rencor,
estás a punto de rendirte,
el cerro parece irremontable
y las quebradas parecen echas a propósito
por pequeñas piedras que crecen
a medida que uno las va pisando.

Y uno se rinde,
llora y se acuerda de todos los dioses
(porque hace cinco años recibe
las críticas de su familia por
no seguir sus cultos),
que pide perdón,
que se va a convertir,
que llora de verdad,
que lo ama.

Y el perro llega y la palidez
con el que lo enfrentas
es exagerada, exageradamente evidente,
tiemblas como nunca
y entonces el perro se abalanza
hacia ti y te lame la cara y te mueve la cola,
o algo así, porque no está completo el pobre perro,
pero cuando te das cuenta
lo ves como el perro más hermoso
que nunca viste.

Intentas llevártelo a casa,
mientras el humano (o humanoide)
que ahí estaba ya no está,
te da un poco de miedo, pero entre tanto
movimiento de cola y efusividad
se te olvida todo.

Empieza el tráfico unos 30 metros más arriba,
la gente no te ve
y tira su basura,
algunos follan ahí,
otros prenden sus luces de neón,
esas que no sirven de nada
pero dan respeto,
supuestamente.

Te desesperas,
intentas gritar pero no puedes,
entre tanta basura caen más perros,
tú los recoges, y vuelves a inmovilizarte,
los perros te aman,
tú también los amas.

Entonces te quedas ahí.

De vez en cuando alguien baja a inspeccionar
si hay algo de basura
que se puede re-vender,
ponerle un sello verde
y ser recicladores de esos que son héroes.
Tú los miras,
cuando alguien intenta pegar una patada
saltas y matas, sin piedad,
que acá no hay reglas,
que ya no te buscan.

martes, marzo 04, 2014

Temblor en la casa de cultura

Tembló todo el día,
nadie sabía que hacer,
el diario metía más miedo,
de un momento a otro
en Valparaíso todo parecía
estar a punto de caerse.

La gente debatía
entre quedarse en casa
o caminar todo el día sin rumbo
por miedo a morir atrapado
entre sus pertenencias.

El miedo terminó por
jugar a favor del encierro masivo.

En los cerros abundaban
las antenas digitales,
pero todos veían los canales nacionales.

De un momento a otro,
la torpeza, la farándula,
el machismo y el fatalismo
abordó aún más (si es que eso era posible)
en el ciudadano promedio.

Hubo una segunda dictadura,
los hijos no buscaban educarse,
los padres abandonaban el hogar,
los hospitales estaban abarrotados
sólo con gente con problemas estomacales.

Nacían más y más niños,
volvía a temblar,
la gente no aceptaba su suerte,
se llenaba de rezos,
hervía en esperanza,
pero nadie la aplicaba.

Entonces vino una ola gigante,
que nuevamente no previó el SHOA,
y mató a todos aquellos que la esperaron
dentro de templos y salas
con paredes livianas y delgadas.

No hubo moralejas ni enseñanzas,
sólo una historia más
para la televisión abierta
y la gente que vive encerrada
que perdió sus antenas satelitales

martes, febrero 25, 2014

Casi todo

Precisamente a eso me quiero referir,
porque antes no me atacaba tanto,
porque sí,
porque todo lo anterior no los atacaba tanto.

A eso,
lo que renegaron un par de veces
y las luces que se apagaron
casi sin haberse usado.

A esa falta de paciencia,
a ese muñeco tirado,
a las flores secas,
a los perros con hambre.

Precisamente a eso,
a que les faltó apostarle
un poco más a la muerte,
a que no hay muchos precios razonables,
que la histeria a veces vuelve
y que no hay más cuentos
que contarle a los niños.

A que no hay niños,
a que ya no se ríen de nada,
que ya no ayudan,
que ya se divorciaron.

A la división de generaciones,
a la falta de memoria,
al abuso del perdón,
al activismo pasivo.

Precisamente a eso.

a un accidente

Una alfombra larga,
sin glamour,
unos gritos guturales,
algunas estrellas
que ya no iluminan nada...
es un paseo por el techo
de su casa, ahora.

Huele a un cuadro de sexo reciente,
a un accidente,
a un desenfreno casi religioso,
con sentido,
bien escrito.

Esos ataques predecibles,
de esos que todos niegan,
pero lo piensan.

martes, enero 28, 2014

Salimos con estilo

Juguemos un rato a saludarnos,
estamos re-lejos,
pero da lo mismo,
nos conocemos bien,
sabemos lo que hacemos
mientras tanto.

Extrañar es un verbo difícil
cuando se vive
más que cuando se conjuga
o cuando se supone,

igual sabemos que soy pésimo
estimando cosas,
así que debe ser culpa mía.

Somos más reales
que todo lo que vemos,
a veces los clichés nos atacan,
pero salimos con estilo.

Amar es una estimación irregular,
si es que es vacía y nada más que sólo 'amar'.

Admiración.
Admirarte.
Animarnos.

Cami-la-ave

Camila es una niña que vuela,
es libre, es más que un gorrión
o un zorzal, o una golondrina
o el pájaro que aparece y desaparece en el jardín
en días al azar.

Vuela, a veces tambaleante.
Sí. Vuela, no corre,
cae libre
como de repente,
pero cae con estilo
y en lugares correctos.

Vuela y no es presa del viento,
sabe que en algún momento
puede ser un pingüino,
y eso no está mal.

Al día siguiente

El mar atropella, la luz
que te espera al día siguiente,
la muerte perfecta,
se evapora la hazaña,
la espuma rejuvenece
hasta el más tierno deseo,
la juventud implora
ser comida al otro día,
como nunca,
cuando era renegada,
la flojera mal pensada,
todo eso,
tal vez un poco menos,
el mar lo atropella.

La luz que te espera al día siguiente
no te encuentra,
se va a nuevos lares,
remotos,
pasados,
prensados.

Riquelme

Trenes pasan a cada rato,
son más de las 12,
estamos ebrios;
las escaleras exclaman
con justa razón clemencia,
nuestros pasos son martillos
que caen libres, sin control,
asesinos de ideas.

Pobres hormigas.

Pobres arañas.

Trenes pasan toda la noche,
son casi las 2,
ya están a punto de abrir;
la botillería cerrada,
la clemencia sudada en alguna esquina
pasada a sexo
(antes estaba pasada a orina),
la dignidad que se evalúa
recién al otro día,
o al siguiente, o al siguiente.

Pobres viejitas.

Pobres evangelizadores.

Ya son las 6
y por aquí no pasan trenes,
hace 30 años quizás,
para qué hablar de la dictadura
si siempre hay un viejo culiao o una vieja culiá
que llora.

Esta es una calle rara,
ya no sé si estamos sin ropa
por el alcohol o porque nos asaltaron.

Los laureles

Dormí entre laureles
casi 10 segundos seguidos.

Tenía sueño,
no habían pacos.

viernes, enero 03, 2014

nosésidebanesperaralgodemí

Probablemente no esperen nada de mí,
no sé si debieran esperar algo de mí.

No sé si deba escribir de mí.

Le pongo un precio a mi final,
no es alto,
pero es provisorio,
pero es de hace tiempo.

La playa de moda
está a la misma distancia
que la isla lejana
donde queda poca comida
y un silencio cada vez más incómodo
y me da pánico nadar
y estar al medio
pero estoy al medio.

Muchas cosas me dan pánico,
como terminar las

jueves, diciembre 19, 2013

Oh radiante espuma

¡Oh! Radiante, espuma de cerveza,
recorres mi cara,
suciedad que te enriqueces
a cada centímetro:
hoy te permito arruinarme.

Mientras todos ríen
adentro se ahoga la parte
más sincera de todas:
la más mierda actitud.

Bendice a todos,
tus discípulos postrados ante ti,
tus múltiples formatos,
tus infinitos sabores,
tus múltiples infinitos.

Luna

Mueves a nuestras piernas,
nos obligas a contemplarte
y no nos quejamos.

Poderosa,
como un punto final,
nos dominas de principio a fin.
Podemos buscar bajo tuyo,
si no te cubren
buscamos toda la noche
si es necesario.

Abrigas la nada misma,
pero generas una calidez increíble.

En tu regazo
nos ha costado conquistarte,
te ves tan simple,
te ríes de nosotros.

lunes, diciembre 16, 2013

Estelas

La estela de ese mensaje
tiene sabores increíbles,
se acaricia con el suelo
muchas veces y muy fuerte,
entonces aparecen
unos olores, de esos que asesinan,
que te cautivan
hasta el punto en que...

caída, caídas libres
por un sin fin de cuentos infantiles,
algunas células muertas
de esas paredes ultrasuaves.

Todo es demasiado suave.

Todo es demasiado aterrador.

Todo es demasiado tierno.

No se sabe cuál
fue el verdadero sabor
de esa muerte:
la azúcar infinita
o el amargo aflorante.

los pulmones, 3

Hoy nos prometieron
que habría comienzo.

Nos citaron temprano,
ya no recuerdo donde alojamos,
creo que ni alojamos,
tuvimos una especie de trance,
pero fue divertido.
No podíamos imaginar
algo más allá de lo que
ya habíamos visto, era demasiado.
Bastante.

No hay jefe acá,
al menos eso noto,
hay desorden,
pero se avanza.
Las células se amontonan,
no forman nada aún,
pareciera ser que les faltan.

Nos miran,
podemos servir,
dijimos claro que sí
que sería un honor,
nos preguntaron si estábamos seguros,
que no era un universo paralelo,
que ya no estaríamos en ninguna parte.
Dennos el favor de despedirse
de todo lo que alguna vez
fue nuestro
y nada más.

Entonces sonrieron,
o eso supusimos,
no tenían formas definidas.




Colores vírgenes,
los ojos se hacen pequeños
ante tales dimensiones.

Siempre nacen nuevos universos,
son empollados en las ideas ridículas,
se alinean a la cuadrícula,
son infantiles.

Prometen romper las barreras
de sus vecinos.

Nubes rojizas y su polvo estelar,
agujeros agrupados hambrientos,
cráteres juveniles,
géisers con mil colores,
gases con olores cautivantes...
el primer acorde fue uno mayor,
alegre y poderoso
todo el proceso continuó con rapidez,
la luz ya quedó corta,
el sonido es el reinante.

Al día siguiente las estrellas
fueron las ninfas,
las lunas se presentaban
como las odaliscas protectoras,
y todo fue armonía.



Somos parte de todo.
No supimos como definir
en lo que nos convertimos...
preferimos decir
que fuimos
todo lo que nos imaginamos,
y no es poco.

la ficción, 2

Acá estamos,
en un nuevo punto,
algún lugar de ese universo.

Nada aparece todavía,
hay un caos astral,
todos corren,
todos chocan,
todos tienen colores increíbles,
no los puedo definir.

Casi no hay formas definidas,
las estatuas no se han forjado
y dudo que lo hagan algún día.

Las células del origen
están atrasadas,
hoy no habrá comienzo.

Tal vez mañana.

pulmones de la ficción

Invisible ataca un universo
desconocido aún,
no sé cuán perfecto es,
permitámonos dudar
un par de segundos.

Universo,
viajes imposibles,
pulmones de la ficción,
ya no sabremos
qué tan real fuimos.

Si alguna vez
nos absorbemos a la par,
hazme el favor
de reiniciar el sistema
a penas entremos a la eternidad.

jueves, diciembre 12, 2013

La sacá de chucha

Cerámicas bien puestas,
bien resbalosas,
hoy el cielo está gris,
no dejen que lo contemple
después de caerme.

Así, de espaldas,
el cielo está gris.

Me gustan las nubes,
pero hoy es triste,
había decidido ir a la playa
y disfrutar como un normal.

De espaldas,
el piso está helado,
más encima,
y no hay escapatoria,
porque los ojos se cierran
de una.

Y no se abren.

Las canciones tristes

El Carlos nunca le dijo que no sabía hacer círculos de humo, que era un fumador promedio, que prefería fumar 20 cigarros baratos y malos que 20 de los buenos, marqueros y caros (bien caros). En realidad era una de las muchas cosas que no le había dicho.
De hecho, no se habían dado cuenta, pero no le había dicho casi nada.
El Manuel siempre salía tarde, de todas partes, aunque no lo quisiera. Siempre había una marcha de vacas bajando por la calle cuando, por esos milagros astrales, salía temprano de casa, incluso habiendo desayunado. Solía contar todo, y muchas veces eso generaba largos silencios en sus salidas de jóvenes solteros, sobre todo cuando el reproductor aleatorio azotaba con esas canciones que uno prometió escuchar algún día y que simplemente olvidó borrar y que obviamente no escuchó.
Realmente sabían que apestaban en el momento de la verdad: la conquista. Su ejército no se actualizaba hace años, olvidaron estar en el siglo XXI, olvidaron preguntarle a alguien para sacarle real provecho a las redes sociales. Sólo tenían un auto, un Hyundai Accent usado del 2004. Originalmente querían un escarabajo, o una kombi para tener onda, una buena imagen social y poca funcionalidad, quedar varados cada 25 kilómetros y ese tipo de cosas. Pero no lo tenían.
Ellos hablaban mientras ellas se mandaban mensajes o revisaban algo, cualquier cosa, fingían reírse... exasperantes. Pero no comprendían eso, cada uno dejaba de lado su dignidad y gran parte de lo que eran para no estar solos. Se hacían compañía, cada uno en su departamento arrendado, en pleno centro viñamarino. Se hacían compañía, cada uno, pero deseaban no seguir viviendo juntos. No se llevaban mal, no peleaban, el departamento no era un desastre, pero esperaban el éxito, de la forma en que se presentara y no compartirlo entre sí.
La historia continúa llana hasta que uno de los dos tuvo un desliz emocional con una compañera. Ella no estaba ni ahí, él se enganchó, obviamente. Luego del segundo beso (aquel que confirmaba que no se lo imaginaba ni que era fruto del paragua que se acababa de terminar) ya le quedó una ensalada interminable de emociones. Probablemente si hubiera tenido en su mano un anillo, cualquiera que sea, cualquiera el modelo, se lo hubiera entregado como símbolo de un compromiso. Y es más, probablemente no se habría separado ni divorciado nunca, por muchas cosas que pasaran (y ojo, que podían pasar muchas cosas, de hecho ni siquiera era el primer hombre en ser besado esa noche).
Luego de varias semanas de rechazos y de irracionalidad masculina, empezó a hacer jueguitos con los cigarros que, por fin, eran de su propio bolsillo. El Manuel estaba listo para ser la sensación de los carretes de compañeros. Sólo faltaba aprender a cantar bien y hacer círculos de humo.
Ya sabía tocar guitarra, el canto era lo de menos, total, entre embriagarse y la bulla acumulada de todo y todos cantar bien o cantar mal no era el dilema.
Carlos le iba a enseñar a hacer círculos de humo, eso suponía, eso esperaba. Y claro, ninguno en realidad sabía, Carlos seguía siendo un pésimo conquistador y Manuel no se daba cuenta que su compañera dejó de considerarlo como una opción desde el momento en que Manuel pensaba que podía ser una opción. Ese aburrido día donde darse cuenta no es tan divertido o dramático como se esperaba.
No hubo golpes, ni siquiera gritos.
La única diferencia es que ahora habían más canciones tristes en el reproductor.

viernes, diciembre 06, 2013

un pequeño momento

Hoy decidí regalarte
un pequeño momento
para que seamos felices.

Yo lo llamo
'toda la vida'.


Y más.

nacimiento (sorpresa)

Cadena de promesas,
un eventual interés,
una vuelta de carnero,
una revista Cosmopolitan,
los test mientras estás en el baño.

En un segundo algo se rompe,
luego todo se rompe.

Que nazca y rompa bolsas
sin avisar, un hijo cualquiera,
humanoide,
reptiliano,
angelito,
cualquiera.

Que nos dé miedo,
para que no hagamos nada
y todo a la vez.

Que nos controle a todos,
que los profetas de la tele
nos dejen de huevear.

Que construya pirámides
en Chile,
y que recuerde que deben ser antisísmicas.

Que nos azote
en el piso
y que nos guste.

Que experimente con nosotros
y sus partes más ocultas,
atrás de toda esa parafernalia.

Da lo mismo quién nos mande,
lo haremos igual,
al menos ahora tendrá más sentido.

Mucho más sentido
que la democracia.

Un temblor cualquiera

Caminaba y ya todo se movía,
de momentos no era yo el que temblaba,
el piso se caía,
la gente lloraba
corría desesperada,
el resto estaba en shock.

De momentos no era yo el que temblaba.

Recordé una melodía a la inversa,
noventera, bien cabeceada,
bien rockera,
caminaba hacia el lado opuesto del tráfico de la gente,
seguían corriendo,
de momentos no era yo el que temblaba.

Repasé las canciones que tocamos,
y las que no tocamos
y deberíamos haber tocado,
nadie nos escuchaba,
nadie nos recuerda,
pero desgastarnos arriba de las tablas
habría sido memorable.

De momentos no soy el que tiembla,
la tierra sigue escupiendo
a toda esa gente,
y siguen corriendo.

Ya no me causa gracia,
la gente se acostumbró a la ficción de los gringos,
todos corren,
todos son extras predecibles:
correr y caer.

De momentos todo tiembla,
menos yo.

De los balcones veo a gente
intentando volar,
logrando su vuelo más corto
el último, magnífico,
era perfecto;
yo estoy al frente, saboreo un cigarro
que nunca tuvo sabor,
hago como que no me ahogo,
sonrío despreciando
todo lo que ya había hecho,
al menos una vez.

De momentos vuelve la calma.

En los minutos que duró la tempestad,
no me dediqué a contar los restos
ni los fallecidos
ni los saqueos,
pero sí fue la oportunidad
de mirar, otra vez,
desde una posición vertical.

Ahora soy yo el que tiembla otra vez,
el mundo se me da vuelta otra vez,
30 o 45 grados hacia la izquierda otra vez.

jueves, octubre 31, 2013

halloween

Los cuentos en noche de brujas
son super repetidos.

Ahora ven todos
el conjuro.

Ya nadie sale a pedir
dulces en la noche
(bien entrada la noche).

Todos tiene miedo,
ese es el verdadero halloween.

Tomen pinche gringos puñeteros,
superamos su fiesta
con lo más tradicional
del sur, el real miedo.

viernes, octubre 25, 2013

La introspección

Hoy mientras recorría
mi casa con la mirada
encontré miles de cosas
que nunca vi.

Casi ninguna sirve, claro está,
pero es bonito
saber que tuve
todo lo que alguna vez
tuve que comprar
porque pensaba que no había

por la chucha.

Las murallas estaban
más cochinas.

El balcón está
inutilizable, no veo nada.

Los adornos navideños
están colgados
desde hace dos años.

No es una navidad eterna,
no hay plata pa' los regalos.

Reaccioné tarde,
casi espantado,
que vivía en una verdadera
anarquía de objetos innecesarios
y electrodomésticos varios,
y que peor aún,
ellos estaban más organizados que yo.

El tostador me miró
y me dijo
loco, si no te bañai tú
entonces qué me queda pa mí.

Corrí al calefont, lo prendí
espantado y tomé una ducha
de tres horas.

Ni pensamientos
tengo sucios ahora.

Luego tuve cuatro horas
de orden.

La casa era una joya.
Lo dejará de ser
cuando me empiece a oxidar
otra vez con el buque.

No fueron los ochentas

¿por qué?,
entonces...
caminamos,
luces varadas
en algún
recuerdo bonito,
de colegio.

Las chiquillas
con sus jumpers,
los hombres
escondiéndose
de las chiquillas
para no
evidenciar
sus erecciones...

eran buenos tiempos.

Los clásicos
eran
los mismos
de siempre.

Nuestros himnos...

no teníamos
himnos,
al menos
no alguno
diferente.

Entonces...
ahora caminamos,
creo saber
que querría
pasar
por eso
otra vez.

Ahora sí
propasarse,
ahora sí
soltarse,
ahora sí
que no,
ahora sí
que no te hueveo más.

No fueron los ochentas
ni los noventas
ni los dosmiles,
fueron los caminos.

Las luces
siguen
varadas.

No
hay faros.

Luchamos para que no hayan faros,
podemos ver las estrellas.

Soy una de ellas
(la más lejana, oculta
silenciosa, apagada
y menospreciada).

Mentira, oh,
si al final
un punto blanco
lleva mi nombre
en el techo
negro de mi pieza
verde.

jueves, octubre 24, 2013

esas tierras prometidas

Déjenme aterrizar, por favor,
sus voces retumban en todas partes,
sus lamentos ya han sido escuchados,
más de diez veces al menos

Los míos siempre son de baja relevancia,
porque ustedes sí que sufren,
yo no sufro, obvio.

Si tardamos en comprendernos
es porque estamos tirados,
lejos de esas tierras prometidas.

Tu madera al menos no se moja,
no sé si es natural,
pero da lo mismo
a esta altura todo da lo mismo.

Y da lo mismo porque sí no más.

domingo, octubre 20, 2013

Descanso, hoy descanso.

búscame en todos los lugares
donde sabías que nunca iba a llegar

al éxito,
al bar,
al libro,
a la guitarra,
al sombrero,
al candado,
al café,
a la cerveza artesanal,
a gritar 'campeón'.

Nunca será demasiado tarde
para volver demasiado tarde,
al menos no tan tarde como ayer,
mañana,
antes de ayer.

Hoy descanso,
hoy no es día.

todos los escriben

Mi billetera nunca fue de cuero,
dejémonos de hueás.

El cuarzo nunca me dio energía,
ni plata,
baños a luna llena y esas yerbas,
no pasó ná.

Nunca me salió un árbol
por comerme las semillas
de la sandía,
casi que me daba taquicardia
cada vez que me tragaba una.

Esto todos lo escriben
de manera diferente,
o de la misma manera.

No he cambiado nada.

Espacio aéreo sanfelipeño, 10-4

Son batallas épicas,
miro al cielo
y son miles de ovni's

obvio que no los reconozco,
sino no serían ovni's.

No se atacan, pero nos hacemos los ofendidos,
entonces los atacamos,
y nos cagamos de la risa
porque somos super ahueonaos.

A veces pasa un avión
y lo confundimos.

San Felipe es parte de la ruta aérea.

Seguro allá arriba
está que arde.

Acá abajo siempre está que arde,
pero es otra cosa.

Mirándose a los ojos

Los ojos,
te miro a los ojos.

te prometo que en nuestros días
es una cualidad, no es normal.

Vale la pena soñar contigo,
imaginar cosas impuras,
planificar cosas impuras
pero estando contigo
es mejor mirándose a los ojos.

Ponte los míos,
te prometo que querrás comerte a besos.

la señal

Si tocamos un poco la tierra
tendremos las manos más limpias que de costumbre,
si subimos al cerro,
si atracamos en el cerro,
si limpiamos a los perros,
si nos comemos la tierra...

nuestro mundo se cae a pedazos,
ese que construimos
un tiempo atrás,
mirando las copas de los árboles.

Al final los árboles
eran antenas de celulares.

martes, octubre 01, 2013

El edificio

Desde aquí hasta el piso más alto
no hay más que unos pasos,
no hay ascensores ni magia
ni una rapidez obscena
ni una película mal editada.

Tampoco es que el edificio
sea de un solo piso,
o que sea una metáfora,
o que viva en alguna nube ocasional.

Imagínese usted qué pasa.

Valpo

Valparaíso por la noche,
la costa pasa rápido,
en una ebriedad resumo todo
como una foto perfecta
donde no se entiende nada.

Valparaíso por la noche,
vuelvo a estar borracho,
la foto del otro día es diferente
a la de ahora,
pero ambas son perfectas,
las entiendo.

Valparaíso por la noche,
todos los caminos llevan a la distorsión,
siempre hay caminantes compañeros,
los perros minimizan
tus evidencias.

Valparaíso por la noche,
se encuentra el amor,
todo es mejor,
el lente no aclara las cosas,
las difumina.

Valparaíso por la noche,
nunca se olvida,
siempre se vive.

Por la mañana todos reclaman,
en la tarde todos esperan,
algunos llegan,
otros se duermen.

Desde arriba la imagen en frialdad
se ve perfecta,
no hay efectos,
es sublime,
es total.

Desde abajo la imagen bullada
se ve confusa,
te violenta si no estás bien parado,
te persigue si te escondes,
te atiende si preguntas,
no te suelta si estás perdido.

Valparaíso,
como la risa cruel,
como la más repetida de las metáforas,
como la joya del pacífico en mil versiones,
como el cliché de la nostalgia,
como los arriendos caros,
como la vida misma.

sólo Valparaíso.

su cárcel

La noche en que la dejó de amar
fue la mejor noche en la vida de ella.

Conoció todo aquello
a lo cual estaba amarrada.

Es evidente que no la amaba
como se debe amar,
y no hay una manera de 'amar'
pero se sabe que la de él
no era la manera de 'amar'.

También es evidente que estar pegado a la pared
no implica que la conozca.

Su cárcel parecía hermosa,
pero las luces,
la hediondez,
la decadencia,
la muerte,
las subidas
eran el verdadero paraíso.

lunes, septiembre 23, 2013

Maqueta

El campo no siempre es verde,
el cielo no es azul en todas partes,
el mar no es turqueza, ni negro ni rojo
ni azul, ni color cielo
ni siquiera es color mar.

La luna es de queso,
las praderas son perfectas,
las depresiones no son intermedias,
las cordilleras son parejas,
los huevos siempre traen pollitos.

El fuego no siempre quema,
el agua no siempre moja,
el silencio nunca es perfecto,
los gritos son sábanas,
las piedras son camas.

Los niños despiertan porque vieron fantasmas,
nosotros no les creemos porque nos cagamos de miedo si les creemos,
los perros no duermen,
los gatos no son pandilleros,
me curé por el psicoanálisis.

Poder volver
a como todo se pintaba, por favor,
que las cordilleras sean cajas de huevos,
que la luna sea hedionda,
que no me pique nada cuando vaya al cerro.

Las vísperas

Hoy sabes a todo lo que me gusta,
te contemplo como contemplo todo lo que me gusta,
no te atrapo,
porque la libertad me pone ansioso,
pero me gusta.

Ahora te atrapo,
sabes que no soy nada si me dejas libre.

Siempre tienes el sabor
de todo lo que me gusta,
sabes lo que me gusta
y te bañas y pasas
en todo lo que me gusta.

Viéndolo así,
tu tarea es simple,
pero es perfecta.

ave pájaro

Los pájaros pintan el cielo,
cantan y rellenan el silencio,
lo hacen ameno,
uno mira y añora
estar ahí, no ser de nadie,
ser precavido.

Todos vuelan.

Lo peor es que todos creen
que por volar
son realmente libres.